Decisiones

5 Errores de Razonamiento que Cometen los Nuevos Líderes de Salud al Tomar Decisiones

26 de septiembre de 20265 min de lecturaEdición #113

Hola,

Cuando asumí mi primeros cargos de liderazgo en salud hace 19 años atrás empecé a notar una diferencia clave entre los lideres que toman buenas decisiones de los que toman malas decisiones.

Los que toman buenas decisiones generalmente tienen métodos y procesos para llegar a la opción más razonable y lógica ante una decisión.

En cambio, los malos decisores deciden por intuición, exceso de confianza o apuro, quedando además mucho más expuestos a los sesgos cognitivos (los atajos que usa nuestro cerebro para procesar información rápido, pero que también pueden llevarnos a cometer fallas).

De ahí que muchos de los errores que cometemos al decidir no son inevitables. Son errores de razonamiento que podemos aprender a reconocer y evitar.

Por eso hoy quiero compartir contigo cinco errores frecuentes de razonamiento que cometen los nuevos líderes al tomar decisiones, junto con algunas herramientas simples para reducirlos.

Error #1. Resolver el síntoma en lugar del problema

Este es probablemente uno de los errores más frecuentes.

Lo vemos todo el tiempo en reuniones de gestión: un indicador empeora, un proceso se retrasa o aumentan los reclamos, y rápidamente comenzamos a buscar una solución.

El problema es que muchas veces actuamos sobre lo primero que vemos. Intervenimos el síntoma, el indicador mejora durante un tiempo y, poco después, el problema vuelve a aparecer.

Imagina, por ejemplo, que aumentan los tiempos de espera de los pacientes de mediana gravedad en un servicio de urgencia hospitalario.

Una respuesta rápida podría ser agregar otro médico al turno.

Pero, al revisar el proceso completo, descubrimos que la demora se produce porque no hay camillas disponibles para trasladar a los pacientes hospitalizados.

Agregar un médico puede aliviar momentáneamente la espera, pero no resuelve la causa real: la falta de flujo para liberar las camillas de urgencia.

¿Cómo abordar este error?

Una herramienta sencilla para comenzar es la técnica de los cinco porqués.

Consiste en preguntar sucesivamente por qué ocurre el problema, hasta acercarnos a una causa que podamos intervenir.

No siempre será suficiente para resolver situaciones complejas, pero puede evitar que pongamos en marcha un proyecto completo para solucionar el problema equivocado.

Error #2. Buscar demasiada información antes de actuar

Este error aparece cuando nos vamos al otro extremo.

Los profesionales de la salud estamos entrenados para reducir la incertidumbre. Revisamos la evidencia, consultamos a expertos y analizamos distintas alternativas antes de tomar una decisión.

En la práctica clínica, esto es una gran fortaleza. Pero en gestión, esperar a tener toda la información puede convertirse en un problema.

He visto líderes postergar durante semanas una decisión relativamente simple porque esperan un nuevo dato, otra reunión o un análisis adicional. Mientras tanto, el problema sigue creciendo.

La verdad es que en gestión no todas las decisiones requieren el mismo nivel de análisis.

Si una decisión es fácil de corregir, probablemente puedes actuar con menos información y ajustar el rumbo después.

Si sus consecuencias son difíciles de revertir, en cambio, vale la pena dedicar más tiempo a analizarla.

El objetivo no es decidir rápido por decidir rápido. Es buscar la información suficiente para tomar una buena decisión en el momento adecuado.

¿Cómo abordarlo?

Antes de seguir recopilando información, pregúntate:

¿Qué dato adicional podría cambiar realmente mi decisión?

Si la respuesta es “ninguno”, probablemente ya tienes suficiente información para dar el siguiente paso.

Error #3. Creer que debes tomar todas las decisiones tú

Muchos líderes nuevos sienten que deben tener todas las respuestas, aprobar cada cambio, resolver cada conflicto y responder personalmente a cada consulta.

Es comprensible. Probablemente llegaron al cargo porque eran muy buenos resolviendo problemas y ejecutando tareas.

Pero cuando asumes una posición de liderazgo, tu trabajo cambia.

Ya no se trata solamente de resolver problemas. Se trata de construir un equipo capaz de resolver problemas sin depender de ti para todo.

Cuando intentas tomar personalmente cada decisión, te conviertes en el cuello de botella del equipo.

Las personas esperan tu aprobación, las decisiones se acumulan y tú terminas dedicando gran parte de tu tiempo a problemas que otros podrían resolver.

¿Cómo abordarlo?

No se trata de delegar todo ni de desentenderte de la operación. Se trata de definir qué decisiones debe tomar cada persona y con qué nivel de autonomía.

Una buena pregunta para empezar es:

¿Qué decisiones estoy tomando hoy que alguien de mi equipo podría tomar razonablemente bien sin mí?

De esta forma vas creando crear capacidad de decisión dentro del equipo.

Error #4. Confundir lo urgente con lo importante

Este es un clásico. Al comenzar un nuevo rol, todo parece prioritario: el correo que acaba de llegar, la llamada inesperada, el reclamo del día o el problema que acaba de aparecer.

Y, poco a poco, quedan postergados los temas realmente importantes: la estrategia, el desarrollo del equipo, la mejora de los procesos o la prevención de problemas futuros.

El problema es que lo urgente siempre tiene una ventaja: exige nuestra atención inmediata.

Lo importante, en cambio, muchas veces puede esperar. Claro, hasta que deja de poder hacerlo y se transforma en un problema grave.

¿Cómo abordarlo?

Al comenzar la semana, identifica cuáles son las pocas actividades que pueden generar un impacto relevante en el funcionamiento de tu equipo. Las tres grandes decisiones o proyectos que realmente generarán valor de largo plazo.

Luego, ponlas en tu agenda antes de que aparezcan las urgencias.

Error #5. Postergar decisiones difíciles para evitar conflictos

Este error suele pasar más desapercibido.

Sabemos que debemos abordar un desempeño deficiente, una conducta que afecta al equipo, un proceso que no funciona o una estructura que necesita cambios.

Pero postergamos la conversación, a veces por miedo al conflicto u otras veces porque no encontramos el momento adecuado.

Y en ocasiones porque esperamos que el problema se resuelva solo, lo que rara vez ocurre.

De hecho, cuando un problema de desempeño o comportamiento no se aborda, puede terminar afectando no solo a la persona involucrada, sino también al resto del equipo.

¿Cómo abordarlo?

Antes de enfrentar una situación compleja, intenta separar tres elementos:

Hechos: ¿qué ocurrió concretamente?

Impacto: ¿qué consecuencias está generando?

Cambio esperado: ¿qué necesitas que ocurra de ahora en adelante?

Así evitas reaccionar impulsivamente o buscar culpables y al mismo tiempo generas las condiciones para enfrentar el problema a tiempo y con claridad.

Reflexión Final

Si estás comenzando un rol de liderazgo en salud, probablemente vas a cometer errores al decidir, al igual que todos.

Lo importante es reconocerlos a tiempo y construir métodos que te ayuden a decidir mejor.

Estas son las cinco ideas clave que vale la pena recordar:

  • Define el problema antes de buscar soluciones.
  • No esperes información perfecta para actuar.
  • Evita convertirte en el cuello de botella de tu equipo.
  • Distingue entre lo urgente y lo importante.
  • No postergues las decisiones difíciles.

Mas que tener todas las respuestas correctas siempre, liderar bien significa decidir con método, aprender rápido y seguir avanzando.

Saludos

Cristian

¿Quieres más ideas prácticas para liderar en salud? Sígueme en LinkedIn e Instagram.

También te podría gustar:

← Volver al archivo