5 Errores que Todo Nuevo Líder de Salud Comete y que Dañan sus Resultados

7 de Julio, 2026

N° 101 | Tiempo de lectura - 5 minutos

Hola,

La transformación de experto clínico a líder de equipo está plagada de nuevos desafíos y, como es de esperar, de errores.

Y no tiene que ver con falta de inteligencia ni de voluntad.

Se trata de algo mucho más simple:

En la gran mayoría de los casos, nadie te enseña a liderar equipos.

Y el liderar exige desaprender aquello que te hizo exitoso como clínico.

Por ello, casi siempre, el aprendizaje ocurre en base a las experiencias propias y a lo que podemos rescatar luego de cometer muchos errores.

Afortunadamente, también podemos aprender de los errores de otros.

En mis 18 años liderando equipos en atención primaria y hospitales, he visto y he cometido muchos errores que luego me doy cuenta de que hicieron las cosas más difíciles o más lentas.

Acá comparto 5 de estos contigo hoy:

Error #1: Resolver tú mismo cuando alguien del equipo no lo hace bien

Una creencia común de todos quienes toman roles de jefatura es pensar que el trabajo se trata de hacer con mayor intensidad aquello que antes hacías muy bien.

Y probablemente eso que hacías muy bien fue lo que te catapultó a transformarte en jefe (la mejor enfermera de la UPC, el mejor médico de urgencia, etc.).

Pero ahora ya no es así.

Si eres un muy buen internista y ahora eres jefe de los internistas, no basta con que tú resuelvas todos los casos difíciles como lo hacías antes.

Si un médico de tu equipo se equivoca en solicitar exámenes frente a un caso complejo, la solución no es solicitarlos tú y cerrar el caso.

La actitud correcta es, además de corregir situaciones de riesgo clínico, desafiar al médico para que busque la información correcta, la presente y genere aprendizaje.

Dicho de manera más general, tu rol es generar las condiciones para que las demás personas de tu equipo desarrollen esas competencias y crezcan.

Error #2: Prestar atención a las actividades y no a los objetivos

Cuando estamos en un rol clínico, nos miden por actividades: atender pacientes, realizar procedimientos, completar evaluaciones, resolver interconsultas, hacer ingresos de pacientes hospitalizados.

Pero cuando pasamos a roles de liderazgo, nos miden por objetivos: lograr compensación de grupos de pacientes diabéticos, bajar la lista de espera, mejorar la satisfacción de los pacientes, disminuir tiempos de estada hospitalaria.

Este es un cambio radical en la forma de ver el rol.

La mentalidad del jefe de equipo consiste en coordinar las actividades del día a día, pero también en tener un ojo en los objetivos de mediano y largo plazo.

Error #3: No dar reconocimiento suficiente cuando alguien desempeña de buena forma una tarea

Hace no mucho tiempo escuché una frase de un líder de equipo que, ante un buen desempeño de un grupo clínico, decía: “con su deber cumplen”.

Esta mentalidad es muy común en la gente de alto desempeño, ultraautoexigente, que se ha esforzado mucho por el crecimiento personal.

Y es muy comprensible: es un perfil de personas que no se contenta con el buen desempeño, sino que quiere siempre ir más allá.

Y comúnmente, es promovido a líder.

Pero ahí la cosa cambia.

En un rol de liderazgo tu trabajo no es la excelencia individual, sino hacer que otras personas (algunas con un perfil y una mentalidad muy distintos a los tuyos) logren un alto rendimiento.

Y está muy estudiado que el feedback y el reconocimiento positivo frente a una tarea bien hecha generan un ambiente favorable para el alto desempeño, aun cuando creamos que “con su deber cumplen”.

Error #4: Mantener una opinión rígida cuando aparece nueva evidencia que contradice nuestras creencias

Este error es duro. En los primeros años profesionales, aprendemos a defender nuestra opinión y postura con uñas y dientes.

Y creemos que cambiar de opinión, o aceptar la opinión de otro cuando tiene evidencia más sólida, es un signo de debilidad.

Esto es totalmente errado. Tener una mente flexible y que se adapta a nueva evidencia es signo de madurez. Lo contrario es obstinación.

Imagínate que siguieras defendiendo un procedimiento que usas desde hace mucho tiempo, cuando aparece un nuevo paper científico que indica la conveniencia de uno nuevo…

No tiene sentido.

Error #5: Hablar más de la cuenta

Este es el más común. Probablemente llegaste a jefe por dar muy buenas opiniones y por hablar mucho acerca de temas técnicos que te correspondían como experto.

Pero como líder de equipo no es así. Si hablas tú todo el tiempo, tu equipo se desmotivará, guardará su opinión y dejará de participar.

Además, si no escuchas, no podrás conocer a las personas, no sabrás cómo generar alianzas y tus relaciones laborales serán débiles.

Como dice un viejo refrán: tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos.


El camino del líder técnico está plagado de errores, pero no tienes por qué cometerlos todos tú.

Y curiosamente, muchas de las conductas que te hicieron destacar como clínico son exactamente las que tendrás que desaprender para convertirte en un gran líder.

Ese es el verdadero desafío de una jefatura.

Hasta la próxima semana,

Cristian S.

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