Nadie nace sabiendo liderar… (y no tiene por qué ser un problema)
31 de Mayo, 2025
N° 085 | Tiempo de lectura - 3 minutos
Hola,
Cuando fui nombrado director médico por primera vez, hace ya 15 años, nadie me explicó cómo manejar un conflicto entre dos jefes de unidades.
Tampoco me enseñaron a dar feedback difícil, ni a motivar a un equipo agotado.
Y después de trabajar en cuatro organizaciones más, confirmé que esto no era una excepción, sino la regla:
La mayoría de los profesionales sanitarios pasa de la práctica clínica al liderazgo sin haber recibido formación real en gestión de personas.
En Chile, más del 60% de los directivos en salud no ha tenido formación formal en liderazgo antes de asumir un cargo.
Y lamentablemente para quienes no tienen formación, liderar no es algo que se improvise. No es automático, ni es instintivo.
Es una habilidad. Y como toda habilidad, se aprende.
O por imitación… O por educación.
Hoy quiero compartirte tres ideas clave para aprender a liderar equipos, incluso si nunca nadie te enseñó:
1. Hacer el trabajo clínico ≠ liderar a quienes lo hacen
Ser un gran cirujano no te convierte en un buen jefe de cirugía.
Ser una excelente enfermera no te prepara automáticamente para coordinar a 80 personas en un turno crítico.
Hacer el trabajo clínico requiere conocimiento técnico.
Liderar personas requiere otra cosa: empatía, comunicación, toma de decisiones bajo incertidumbre, inteligencia emocional.
Un estudio del Journal of Healthcare Management reveló que el 70% de los errores de liderazgo en hospitales están relacionados con habilidades blandas, no con fallas técnicas.
Ejemplo: Un jefe de urgencia que no sabe contener emocionalmente a su equipo después de una reanimación fallida, probablemente pierda talento valioso por desgaste o frustración.
2. Si no tienes formación, necesitas un modelo
En salud, es poco probable que te enseñen a liderar antes de tener que hacerlo, pero sí puedes aprender observando a quienes ya lo hacen bien.
Mi consejo acá es que busques activamente a líderes que admires. Obsérvalos, pregúntales, imítalos.
Algunos de los mejores jefes que he tenido eran didácticos sin proponérselo: mostraban con su ejemplo cómo dar feedback, cómo decidir sin todos los datos, cómo contener sin sobreproteger.
¿Cómo hacerlo?
Elige un mentor (aunque nunca le digas así).
Observa cómo reacciona ante conflictos, decisiones difíciles o reuniones tensas.
Pregunta: “¿Cómo lo hiciste?”, “¿En qué te fijaste?”, “¿Qué repetirías?”.
LA verdad es que no necesitas un MBA o un super magister para liderar bien. Pero sí necesitas referentes claros que te muestren cómo se hace.
3. Aprende por partes
Liderar también se puede enseñar. Pero no se aprende de golpe, se entrena en partes pequeñas.
Un forma eficiente es empezar por desarrollar "micro habilidades". Como estas:
Dar feedback (sin desmotivar).
Delegar (sin desentenderse).
Escuchar activamente (sin perder el rumbo).
Tomar decisiones difíciles (sin paralizarse).
No necesitas un curso de 40 horas para empezar. Solo necesitas identificar las partes que componen el liderazgo… y practicarlas una por una.
Piensa en una cirugía compleja. Nadie entra al pabellón a operar sin haber aprendido primero a suturar, a usar el bisturí, a manejar una hemorragia.
En el ejercicio del liderazgo no es distinto.
Primero se aprende a observar una reunión, luego a conducirla.
Primero se practica una conversación difícil, luego se lidera una crisis.
La gestión clínica se construye con práctica, paso a paso, hasta que se vuelve parte de ti
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Y así es como se aprende a liderar sin que nadie te lo haya enseñado:
Entendiendo que hacer no es lo mismo que liderar.
Buscando modelos reales, más que teorías.
Entrenando habilidades pequeñas antes de enfrentarse a las grandes.
Hasta la próxima semana,
Cristian
