5 Errores Frecuente al Presentar en Público

12 de Abril, 2025

N° 097 | Tiempo de lectura - 6 minutos

Hola,

Presentar en público es una de esas habilidades que, si vienes de un rol clínico y estás entrando a gestión, se sienten muy difíciles de dominar.

En salud, además, tiene un peso especial, porque muchas decisiones (clínicas y de gestión) se mueven a través de presentaciones: comités, entregas de turno, defensas de proyectos, discusiones de casos, reuniones con directivos, etc.

Lo paradójico es que, siendo una actividad de alto impacto, casi nadie se entrena de verdad para hacerlo bien. Mucha gente aprende “a la mala”, con ensayo, error y exposición.

Por eso hoy te comparto 5 errores comunes al presentar en público (y qué hacer en vez de eso) para que tu próxima presentación salga más clara, más sólida y con menos desgaste.

1. Empezar con el “qué” (y no con el “por qué”)

Este error es muy común entre quienes inician rol es de gestión. Cuando empezamos a hablar, nos refugiamos en lo que sabemos o lo objetivo - datos, actividades, indicadores…” pero no abordamos el propósito de lo que estamos presentando.

El problema es que, si no hay propósito, todo se siente superficial. La audiencia puede estar mirando la pantalla, pero todavía no entiende por qué importa lo que estás diciendo.

Ejemplo típico en gestión en salud: vas a presentar un proyecto para reducir listas de espera y abres con:

“Implementamos 3 medidas, medimos 5 indicadores y… bla bla bla”.

Lo que tu audiencia necesita al inicio es otra cosa: el sentido. Una forma simple de hacerlo es explicar, en una frase, cómo lo que vas a presentar contribuye a mejorar resultados en pacientes (o a cumplir un objetivo institucional relevante).

De hecho, apliqué esta técnica hace poco cuando presenté la estrategia de la Dirección Académica en la institución (BUPA Chile) donde trabajo.

La primera idea fuerza que elegí fue algo como: “Si fortalecemos la actividad académica, mejoramos la calidad de los análisis clínicos y, al final del día, mejoramos la atención de los pacientes”. Y recién después entré al plan, actividades y números.

2. Saturar de información (y matar tu idea principal)

En presentaciones clínicas y de gestión, tenemos la tentación de pensar que “si digo todo, me van a respetar más”. Algo parecido a cuando en la universidad el/la estudiante “más seco/a” es el/la que enumera más diagnósticos diferenciales raros.

Pero en gestión la mente de la audiencia no funciona así. En la práctica, cuando metes 12 ideas en 10 minutos, logras que recuerden… cero.

En vez de hacer eso, te recomiendo estos tres pasos:

  • Define una idea principal (una sola frase) que quieres que tu audiencia repita al salir.

  • Elimina todo lo que no apoye esa frase.

  • Si necesitas “mostrar que hiciste la pega”, deja el detalle para un anexo o para la ronda de preguntas.

Ejemplo:

En vez de presentar 15 causas de un problema de flujo, di algo como: “Este proceso se enlentece por dos cuellos de botella: exceso de autorizaciones y mala coordinación. Si resolvemos eso, bajamos tiempos en semanas, no en meses”.

3. No dar contexto… y esperar que la audiencia “adivine”

En hospitales y centros ambulatorios, cada área vive en su propio mundo. Tú sabes perfecto lo que pasa en tu unidad; pero tu audiencia no necesariamente.

Entonces si presentas un problema, pero no explicas qué está pasando realmente, por qué es importante y qué se pierde si no se actúa, tu propuesta suena “interesante”… pero no urgente. Y al final no mueve a la acción.

Una estructura rápida (y muy útil) para dar contexto en gestión:

  1. Situación actual (1 frase)

  2. Riesgo / costo de no actuar (1 frase)

  3. Propuesta (1 frase)

  4. Primer paso (1 frase)

Ejemplo:

“Hoy la entrega de turno es variable cada día (situación). Eso aumenta errores de omisión y retrasa decisiones críticas (riesgo). Propongo estandarizar con 2 checklist (propuesta). Partimos con un piloto de 2 semanas en la unidad X (primer paso).”

4. Leer las diapositivas (y perder la conexión humana)

Esto pasa muchísimo cuando estás nervioso: miras la pantalla, lees lo que dice la diapositiva y te conviertes en narrador/a de PowerPoint.

El costo es doble. Por un lado pierdes contacto visual y autoridad; y por otro, la audiencia piensa (con razón) “si lo va a leer, mejor lo leo yo”.

Qué hacer:

  • Primero, diseña diapositivas que no tomen mucho tiempo leer (pocas palabras, una idea por lámina).

  • Después, ensaya diciendo la idea con tus palabras, no con las de la diapositiva.

  • Y durante toda la presentación, ten siempre presente que las láminas son apoyo, pero el relato y las ideas las tienes que decir tú.

5) No ensayar la primera frase (y arrancar con inseguridad)

El inicio define el tono de toda la presentación. Si tu primera frase es dubitativa (“eh… bueno… a ver…”), la audiencia lo percibe y te cuesta el doble recuperar el control.

Y, si bien no necesitas ensayar toda la charla palabra por palabra. hay tres partes que hay que preparar con dedicación obsesiva:

  • La primera frase.

  • La frase que resume tu idea principal.

  • La petición final (qué decisión, apoyo o acción necesitas).

Si tienes estos tres elementos bien, aunque el resto salga imperfecto, la presentación se siente firme.

Ejemplos de primera frase (elige una y adáptala):

  • “El problema es este: …; si no lo abordamos, …”.

  • “En 7 minutos van a tener claridad sobre … y el primer paso será …”.

  • O partir directamente con una historia o un dato interesante que capture la atención.

Reflexión final

Presentar en público no se trata de “hablar bonito”. Se trata de sostener una idea con claridad, propósito y estructura.

Si tienes una presentación importante esta semana, prueba esto (en 10 minutos):

  1. Escribe tu idea principal en una sola frase.

  2. Escribe tu primera oración (una de las de arriba sirve).

  3. Escribe tu petición final en una frase (qué necesitas que la audiencia decida o haga).

Al tener estos elementos, la claridad del mensaje mejora y tu audiencia quedará más motivada a tomar acción luego de escucharte.

Hasta la próxima semana,

Cristian

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